La ética, como rama de la filosofía, también denominada como "filosofía moral", indaga sobre el accionar humano o, para ser más precisos, se propone "determinar los fundamentos que rigen la conducta moral (ver La "Moral" como objeto de discernimiento de la Ética.)" (Romero: 1973: p.240). En otras palabras, la ética se preocupa de cómo el hombre (como sujeto) debería actuar y en función de qué fines.
Etimológicamente, la palabra ética deviene del griego ἠθικός (ethikós), que quiere decir "hábito" en un sentido literal. La noción de un problema ético ya aparece en la Grecia Antigua, incluso antes del surgimiento de la filosofía, pero en conjunto con la cuestión de lo divino y de la "justicia divina", donde los dioses eran los que castigaban, sin estar los hombres dotados de una responsabilidad total sobre sus actos y su devenir.
Hay quienes expresan también la idea de la ética como el "arte de vivir" (Savater: 1991: 33) o del "buen vivir". Y es en este sentido que al campo de la ética le compete el estudio o el análisis de lo "bueno" y de lo "malo" en general. Una frase de Savater que ayuda a entender la problematización de la ética: "Se puede vivir de muchos modos pero hay modos que no dejan vivir."
La "Moral" como objeto de discernimiento en la Ética.
La moral, si bien es lo qué se analiza en Ética, no es lo mismo que la ética. La moral, en sí, "constituye un conjunto de reglas, de normas de convivencia y de conducta humana que determinan las obligaciones de los hombres, sus relaciones entre sí y con la sociedad." (Rosental, Iudin: 1965: 324-325).
O sea, la moral es algo instituido y preestablecido dentro de una sociedad dada. Por ello, los valores morales (la moral) pueden ser cambiantes, en cuanto ciertos factores dentro del orden socio-cultural se vean modificados o alterados. Robinson Crussoe, por ejemplo, veía en los actos de canibalismo de la tribu de su amigo Viernes un barbarismo malévolo, mientras que, para su amigo, era algo instituido. Para poner un ejemplo más "cercano", durante el siglo XIX y principios de siglo XX, el hecho de que una mujer fumase tabaco no estaba bien visto, no era moralmente aceptable, esto en las culturas occidentales capitalistas.
Aplicaciones de la Ética.
Actualmente, la ética cuenta con una serie de ramificaciones que focalizan en el accionar o en la conducta humana en campos específicos: Bioética (conducta con respecto a la vida, tanto la del propio ser humano como la de otros seres.); Ética profesional (establece los deberes para quienes ejercen determinada profesión); Ética ambiental (considera las relaciones entre el ser humano y el medio-ambiente); Ética económica, y entre otras aplicaciones de la ética.
Dos pensadores y sus pensamientos: Aristóteles y Epicuro.
Dos ejemplos de reflexiones Éticas que pueden a ayudarnos a entender cuán compleja puede ser la problemática son la ética de Aristóteles (384-322 a.C.) y la de Epicuro (341-270 a.C.).
En una primera observación, Aristóteles plantea una especie de relativismo moral, puesto que afirma que tanto lo bueno como lo justo son variables que dependen tanto del hombre como de circunstancias particulares, de modo que la ética no pude dar una respuesta exacta u objetiva, sino que se limita a "resultados probables".
Pero, indagando más a fondo, nuestro pensador afirma que, inevitablemente, toda acción se ejecuta conforme a determinados fines. Pero hay un fin último, al cuál todo otra finalidad que busque un comportamiento determinado aspira: este fin último es la felicidad.
¿Cuál es la naturaleza de esta felicidad? Aristóteles dirá que la virtud misma. La virtud es, en este sentido, la "actividad del alma según la razón" (Romero: 1973: p.246). La virtud es el término medio entre dos extremos. En el comportamiento podría traducirse con el siguiente ejemplo: Para ser un guerrero "virtuoso", no se debe ser ni un temerario ni un cobarde (extremos), si no que se ha de ser valiente (no habiendo grados para la valentía, ya que es en-sí un término medio).
Por otra parte, la virtud no puede sino ser ejercida a través de la voluntad y del hábito, siendo necesario, para ser un "hombre virtuoso", hacer un esfuerzo de voluntad. La vida más "virtuosa" para el hombre, sería en este sentido hacer aquello que le es debido hacer como hombre racional que es, o sea, vivir de la contemplación. He aquí un fin que, para Aristóteles, es de lo más virtuoso.
Epicuro por su parte, tiene una concepción distinta. No es la máxima virtud el fin que persigue la vida del hombre, sino el placer. Pero no cualquier placer, sino que el placer medido según el criterio de la naturaleza. Él dirá que hay placeres naturales, y de estos podemos encontrar dos clases: necesarios y no-necesarios. Lo que Epicuro persigue a través de estos placeres es la ataraxia, un estado de bienestar y de no-perturbación del alma. Para ello, dirá, es preciso también no temerle a la muerte, pues dice que es del miedo a la muerte que surge toda desesperación y desmesura. Su famosa Carta a Meneceo deja un mensaje muy apaciguante sobre el asunto, donde expresa que la muerte no es de temer, puesto que no es nada, ya que cuando vivimos ella no está, y cuando ella está nosotros ya no vivimos, por lo que nada ha de sentirse.
Material Bibliográfico
- Romero, F. (1973): Lógica e introducción a la problemática filosófica. Editorial Losada. Buenos Aires.
- Rosental, M., Iudin, P. F. (1965): Diccionario Filosófico. Ediciones Pueblos Unidos. Montevideo. En línea: http://www.filosofia.org/urss/dfi1965.htm
- (16-05-2020): Wikipedia. Ética aplicada. En línea: https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89tica_aplicada

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